Cantabria es una tierra que conjuga historia, belleza natural y desarrollo. 

El turismo en la Comunidad Autónoma ha crecido mucho en los últimos años, entre otras cosas por el turismo rural con el que las personas quieren conectarse con la naturaleza. Y es que desde la antigüedad, Cantabria fascina por ser uno de los asentamientos humanos con más historia. De hecho las mundialmente famosas Cuevas de Altamira con sus pinturas rupestres, que son Patrimonio de la Humanidad, se hallan aquí.

Pero si un municipio en particular conjuga lo natural, la historia, lo cultural y lo económico, es sin duda Santoña

Esta villa y municipio fue el lugar de nacimiento de personajes de fama mundial como Juan de la Cosa, navegante y cartógrafo. De hecho su destino ha estado ligado a su posición a orillas del mar cantábrico, que la ha provisto de una abundante fuente de pesca, playas y marismas reconocidas a nivel nacional, y pintorescos parajes como el faro del caballo en el monte Buciero, al que se llega después de recorrer una escalinata de alrededor de 700 escalones, un maravilloso paseo para las personas que aman de las caminatas al aire libre. Aunque exigente, la vista desde el faro vale la pena.

Una cultura marinera desde siempre

El mar ha marcado toda la vida de Santoña, empezando porque su primer asentamiento fue un puerto que luego se convirtió en ciudad. 

Como dijimos fue la villa natal de Juan de la Cosa, autor del mapamundi más antiguo que se conserva del continente americano. Pero es que desde época de los romanos ya era un puerto activo. 

El Centro de Interpretación de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, hace un gran trabajo de divulgación sobre los espacios acuáticos del municipio que son parque natural. Su mirador tiene forma de barco, otra muestra de la importancia del mar en la historia de la localidad.

Santoña, reconocimiento mundial

Y es gracias a esta cultura marinera y a su privilegiada situación geográfica, que Santoña se convirtió en sede de una creciente e interesante industria de la pesca y la conserva. 

Y es que los salatores italianos buscaban una fuente de bocartes, ya que el Engraulis encrasicolus escaseaba en el mediterráneo a mediados del siglo XIX. 

En su búsqueda se toparon con este puerto que era privilegiado por la llamada Costanera del Bocarte, una época de abundancia de este pez. 

Y ya que era un transitado puerto, sus instalaciones se prestaban a la perfección para que se asentara allí una industria de la conserva. 

Por ello muchos italianos emigraron a Cantabria donde dejaron su huella, que perdura hasta el día de hoy. 

Fue precisamente uno de ellos quien ideó el método de conservación de filetes en salazón, conservados en aceite de oliva, que se conoce como anchoas. 

Y es esta industria la que colocó a Santoña, y también a Laredo, en el mapa mundial, como el origen de las anchoas de mayor calidad en el mundo entero, y lo ha convertido en un destino digno de visitar por su valor gastronómico.

Una industria que enamora 

Y es que con el auge de la industria, los italianos, que en principio visitaban Santoña cada temporada, se asentaron, enriqueciendo la cultura local, la gastronomía y dejando industrias y nombres que todavía hoy se recuerdan. 

Por ello visitar Santoña es sumergirse en una experiencia única basada en la industria de la anchoa. 

Se puede hacer turismo gastronómico degustando las preparaciones del modo tradicional, o visitando modernos restaurantes, pero también se puede conocer algunos de los lugares emblemáticos de la industria, o incluso visitar la Feria de la Anchoa, un festival organizado por la Cofradía de la Anchoa de Cantabria una organización cuyo objetivo es dar a conocer el producto como uno de los mejores del mundo.

En Santoña hay otros sitios de interés

Además de la belleza natural y la ya mencionada industria de la anchoa, que son los dos puntos más conocidos de Santoña, hay otros lugares de interés que visitar:

  • Iglesia de Santa María del Puerto. Construida en el siglo XIII. Su estilo es románico, y contiene en su interior gran cantidad de piezas, retablos, esculturas y vidrieras de interés. No debes dejar de ver la pila bautismal tallada, de la misma época.
  • Los fuertes Napoleón, San Carlos y San Martín. Están protegidos por la Ley de Patrimonio de Cantabria, y son un recuerdo de los esfuerzos por proteger este importante puerto de invasores que la han codiciado a lo largo de los siglos.
  • El mercadillo de Santoña. El sitio semanal de venta. Tiene de todo un poco aunque separado en dos sectores, el de alimentos y el resto. Para quienes disfrutan el colorido y el contacto directo con los locales es una gran opción.
Iglesia de Santa María del Puerto
Iglesia de Santa María del Puerto

En fin, Santoña tiene mucho que ofrecer, empezando por su mundialmente famosa industria conservera con su producto estrella como es la anchoa, y también con lugares de interés natural, histórico y cultural… 

Cualquier paseo a por Santoña seguro que dejará una huella importante en tu memoria y también en tu corazón.

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